La vida puede cambiar en un minuto

No cabe duda que la vida puede dar giros inesperados en cuestión de segundos o minutos.

Hace algunos meses fue el caso de una señora que se encontraba en su domicilio llevando acabo sus actividades cotidianas, alistándose para pasar una tarde de convivencia con su sobrina lo que jamás imagino es que un accidente estropearía todo el plan.

Se encontraba con calzado inadecuado para superficies mojadas; algo habitual para las amas de casa; al ir bajando las escaleras, una de las sandalias se atoro y cayo más de 8 escalones, increíble no perdió la conciencia pero cuando llevo su mano a la frente y observo el líquido que salía fue mucho su espanto porque estaba bañada en sangre, tuvo una herida en la cabeza que amerito que acudiera de urgencia al hospital para que la revisaran, al pasar los minutos se percató que su muñeca derecha no la podía mover de forma normal, apresuraron el paso para llegar más rápido al hospital. Al llegar ahí, fue valorada, requirió que le realizaran radiografías de su cabeza y su mano; más de 10 puntos en la frente para cerrar la herida, hasta ahí todo iba bien, cuando llego el medico ortopedista que valoro la radiografía de su mano observo una cosa más, una fractura en el hueso radial, les explico que al caer seguramente golpeo su antebrazo por lo que el hueso se rompió pero que requería una cirugía para la colocación de una placa de acero sujetada con tornillos especiales para poder reparar esa lesión, fueron horas de tensión y angustia. Ya cuando todo estuvo preparado para que pasara al quirófano un silencio se percibió en la habitación, todos tenían miedo pero a la vez esperanza de que saliera excelente de dicho procedimiento; al cabo de un par de horas regresa a su habitación adormilada aun por los efectos de la anestesia ya con su mano de donde salían unas puntas de acero que les dijeron debían permanecer por 8 semanas.

Unos días después fue dada de alta y regreso a su casa. Ella se sentía triste porque no está acostumbrada a estar en cama y ahora debido a las circunstancias no podía hacer nada, el dolor era muy intenso y debían inyectarle medicamento muy fuerte lo que la hacía dormir por varias horas. Al paso de los días se fue recuperando poco a poco; es de reconocer su gran fuerza de voluntad porque a pesar de no poder usar su mano de batalla para realizar actividades ella se daba todo el ánimo del mundo y poco a poco realizaba pequeñas tareas.

Después del tiempo establecido acudieron a su revisión para retirarle los clavos que tenía, le indicaron debía acudir a terapias de rehabilitación para mejorar el movimiento de su mano y dedos, así lo hizo, afortunadamente ha ido recuperando mucha de su movilidad aun con un poco de dolor pero con su mano entera. Ella nos dice que las prisas no son buenas, andar haciendo las cosas a la carrera tampoco, ya ven lo que me paso por no tener precaución,  de ahí que yo comparto con ustedes esta no tan grata experiencia porque en la actualidad todos andamos por la vida con un sinfín de cosas en la cabeza lo que no nos deja concentrarnos en una sola, al final no realizamos nada porque no logramos organizar nuestras ideas; eso nos lleva a que no estemos concentrados en lo que hacemos y esa falta de concentración nos puede llevar a accidentes fatales.

Es responsabilidad nuestra cuidarnos y querernos, hacer las cosas con prudencia para que salgan lo mejor que se pueda, no olvidar que los accidentes suceden en cuestiones de segundos y eso basta para poder perder la vida.

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