El nuevo departamento

Desde hace muchos años mis dos grandes amigos, me invitaron a conocer su nueva casa, que a través de grandes esfuerzos, sacrificios y mucho trabajo, han podido comprar; su patrimonio es un departamento en un edificio que tiene una vista hermosa donde se puede observar toda la ciudad desde el balcón.

Yo  fui parte del proyecto, cuando esto todavía se estaba planeando, un fin de semana nos fuimos de paseo, pensamos en comer y después caminar por el centro, teníamos la firme intención de que si se realizaba lo del departamento, ya tendríamos planeada la decoración de todos los interiores, entonces comenzamos a caminar por la calle de Ayuntamiento, donde encontramos  un sin fin de cosas, como lámparas de cristal y plásticas, azulejos de todo tipo, espejos, lavabos y tazas de baño que tenían unas formas muy extravagantes, vimos también unas estructuras para las puertas del baño con unos canceles de aluminio de diferentes formas y tamaños, de hecho esa fue nuestra primera elección segura, queríamos puertas en el baño hechas con canceles de aluminio en color blanco.

En el transcurso de nuestra caminata decidimos que los colores oficiales para nuestra decoración serian gris y morado, sin tener una temática en especial.

Realmente caminamos muchísimo, casi todo el día, ya eran como seis o siete de la tarde, cuando empezó a llover, estábamos dentro de una tienda de artesanías, seguimos viendo por un rato y después decidimos irnos a comer unos ricos churros y tomarnos un chocolatito caliente.

Ahí mismo en el centro, se llama “el moro”; recuerdo haber ido con mi familia algunas veces cuando era pequeña, pero tenía mucho tiempo que no visitaba ese lugar, realmente estaba muy cambiado, y para ser sincera el sabor de los churros y el chocolate ya no era el mismo, aún estaban muy sabrosos, pero no me sabían igual.

En la churrería nos quedamos muy buen rato, platicamos mucho y de todo, empezamos a recordar  con quienes de nuestra familia y amigos habíamos visitado ese lugar, de verdad estuvo muy interesante, me contaron anécdotas que nunca imagine de ellos.

Ya de regreso a su departamento compramos algunas chucherías para la cocina y florerito para la sala, lo coloco sobre la mesa de centro y nos preguntaba, que como lucia ahí, o que si debiera ponerlo mejor en el mueble de la pantalla

Una vez en el departamento comenzamos a platicar nuevamente de todo lo que teníamos planeado hacer con la remodelación del nuevo departamento, cada quien daba su punto de vista, en cuanto a colores, diseño, terminados y quien viviría ahí solo escuchaba atentamente todos nuestros comentarios.

Después de toda la vivencia y comentarios que hicimos, comenzamos a dibujar en una libreta los posibles terminados del nuevo departamento, imaginábamos como seria cada una de las habitaciones, que tipo de muebles se comprarían en qué lugar quedarían y cada detalle.

Al fin llegó el momento en que le entregaron su departamento, de inmediato organizamos una reunión para la inauguración y vaya que fue una gran celebración no diario tus amigos reciben su departamento.

 

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