Algunos de sus muchos consejos

Un día antes de salir de viaje, hace aproximadamente semana y media, encontré al estar haciendo mi maleta un libro que había comprado en París cuando vivía ahí, hace aproximadamente diez años, llamado Military Maxims of Napoleon, con una traducción al inglés por parte del general  David G. Chandler, un general retirado del ejercito británico.

Esto me resultó muy conveniente, ya que en esos días, y por los pasados tres meses,  pasaba por uno de esos ciclos de tiempo cuando uno simplemente no encuentra un buen libro que leer y cuando todas las novelas o literatura de cualquier tipo simplemente no atrapa nuestra atención o no mueve aquella parte de nuestro interior necesaria para empezar, leer y terminar un libro.

Al ser la situación así, decidí leer este libro que cautivó mi interés desde el mero titulo y que nunca había leído con éxito, ya que la ultima vez que intenté leerlo, es decir hace diez años, no lo pude continuar, debido a la naturaleza técnica de su contenido; sin embargo, ahora sabía que me encontraba en buenas condiciones para leer dicha obra.

La obra es una recopilación de los comentarios dichos por el emperador Napoleón Bonaparte sobre la guerra, comentarios que al juntarlos forman una especie de manual de guerra, indicando la manera más efectiva de hacer la guerra, un escrito de suma legitimidad viniendo del mejor general de la historia.

Este fue un libro que me duró poco tiempo y que terminé con sumo gusto, leyendo casi la mitad de la obra en un vuelo de VivaAerobus, lo que hizo que no sintiera el viaje y que me transportara a la cabeza de aquel increíble genio.

Napoleón Bonaparte nos dice que  lo primero que debe pensar un general antes de lanzar una campaña es que los números sí importan y, de ser posible, siempre debe tener más hombres que el enemigo, ya que un ejército numeroso es un ejército sólido y un ejército cuyos soldados han de sentirse seguros y orgullosos, a diferencia de un ejército pequeño, donde los soldados saben que desde el inicio tendrán todo en su contra, algo que probablemente destruirá la mejor arma del soldado común, es decir, una moral alta.

Bonaparte nos dice que lo segundo que un general competente ha de procurar es el causar terror en la población del país enemigo, formando una reputación de hierro, con lo cual logrará terminar con la voluntad del enemigo antes del combate.

El tercer punto del emperador es el hecho de que un buen comandante en jefe debe de tener muchos ejércitos dentro de su ejército, para poder atacar en muchos puntos a la vez y consecuentemente llevar la guerra a una conclusión rápida, al romper el frente enemigo en un golpe.

El cuarto punto de Bonaparte es el hacerse dueño de los ríos y caminos principales de donde se estén llevando a cabo las operaciones, para tener control absoluto del tráfico de todo tipo en la región, para poder así matar al enemigo con su propio peso.

Estos son tan solo algunos de sus muchos consejos.

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