Cómo pasamos del pesaje a las básculas digitales

Hoy en día, muchas personas están confiando en las básculas digitales para hacer su vida más fácil. En casi todos los hogares tenemos un ejemplar de este artículo ya sea en la cocina o en el baño.

En la cocina es útil para asegurarse de utilizar correctamente la cantidad de ingredientes en una determinada receta.

En el baño es el lugar donde solemos tener una para ayudarnos a revisar y controlar nuestro peso y para otros también les ayuda a medir las porciones de alimentos, ya que están en un régimen más estricto para erradicar el sobre peso.

Para otros, es un instrumento útil, ya que se encuentran en el comercio de joyas y piedras preciosas.

Por lo que su creciente popularidad podría atribuirse a varias razones.

Desde su portabilidad hasta el obtener una mayor precisión, este instrumento es simplemente un gran amigo de las mediciones y a veces al obtener tanta información de un mismo aparato puede sugerirnos el preguntarnos sobre cómo funciona la báscula digital.

Comencemos con una breve historia de las básculas de pesaje

Desde que el hombre apareció en la Tierra, tuvo la necesidad de pesar objetos, por lo que es un requisito tan antiguo como la humanidad.

En los tiempos antiguos, aquellos que estaban participando en el comercio de trueque encontraron diferentes maneras de relacionar los artículos para el intercambio.

Sin embargo, siempre hubo escapatorias en la valoración de los artículos, especialmente cuando se trataba de piezas con formas irregulares.

Estos distinguidos comerciantes tenían que seguir pensando en la forma de erradicar este problema y así se fueron inventando diferentes maneras de dar cuenta de esos artículos de manera justa.

El momento del gran paso en la búsqueda de un instrumento más fidedigno se obtuvo alrededor del año 2.000 a.C., cuando se inventaron las primeras máquinas de pesaje que se relacionan con las básculas del mercado que conocemos hoy en día.

Esto sucedió en un lugar que se cree que está cerca de lo que ahora es Pakistán.

El principal desafío era llegar a una fórmula para dar cuenta del valor de los artículos comerciales que carecían de formas regulares. Sin formas regulares, era injusto valorar una pieza con otra pieza.

Esto dio lugar a equilibrios de pesaje que implicaban dos placas, una viga de arriba y piedras que contraponían un peso conocido.

Damos un gran salto pasando de este instrumento hasta llegar al siglo XX con la aparición de las básculas digitales que usan alta tecnología.

Así se pasó de un problema para evaluar un peso de mercancía de formas irregulares a un aparato altamente sensible, ultra-preciso y super-rápido que pesa la forma que sea. Sin mencionar que son portátiles y versátiles.

Esta evolución es útil para resolver algunos de los desafíos que la gente ha experimentado con las básculas de pesaje, así como para incorporar la tecnología moderna en la medición de pesos.

Gracias a este avance, hoy podemos contar con balanzas de alta precisión para pesar cosas tan pequeñas como aquellas básculas especiales para pesar toneladas en grandes contenedores.

Esto es sin importar ni el tamaño ni la forma, la respuesta de cuánto pesa el producto lo podemos saber gracias a las actuales básculas.

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